El Adiós de alguien que nunca se debió ir

Published On diciembre 3, 2017 » 260 Views» Nacional, Noticias
 0 stars
Registrarse to vote!

Tras pasar las pautas formales que se establecen tras el fallecimiento de cualquiera de los mortales y, una vez en la soledad que me permiten los tiempos en casa, no quiero pasar por alto la oportunidad que me da “mi espacio” para inmortalizar la memoria de un gran hombre.

D. Manuel Durio Siloniz – Capitán de la Marina Mercante

Un gran hombre porque tenía un inmenso corazón y pureza en sus sentimientos. Tenía una fuerza interna que a diario encontraba para luchar por ser mejor con él mismo y con los demás.

Se empeñaba en darle lo mejor a su familia, amigos y seres queridos. Le hará grande su sabiduría, que ejercía para tomar las mejores decisiones, y su inteligencia pues sabia discernir lo bueno y lo malo.

Seguire tus pasos porque dejaste la huella sin necesidad de caminar, la marca en el barro que siguieron los mediocres marcaran sus destinos.

Manuel, Manolo…Pitito; Nacido en Cádiz (allá por el año 34) fuiste el mayor de 8 hermanos, padre de 4 hijos, abuelo de 3 nietos y felizmente casado con “Pepa”…53 años os avalan.

Marino mercante “de los de antes”, Católico practicante; Fue Secretario de la muy Humilde Hermandad de la Santa Caridad, Caballero hospitalario, Fundador del club de dirigentes de Marketing de Cádiz, Vicepresidente de la 1º Asociación profesional Andaluza de Capitanes de la Marina Mercante, Delegado para Andalucía del COMME, Presidente de la Federación Sur-atlántica de Vela, Comodoro del RCNC, Miembro del Club Alba, Desilusionado Político…no seré yo el que tenga que reconocer tus méritos.

“Abandonaste” la profesión para dedicarte a tu familia e intentar aportar tus conocimientos/virtudes en un mundo que no te correspondía.  Capitán sin mando, fiel al mando. Inmodesto de tu papel, siempre injusto secundario.

Amigo de reuniones informales y periódicas en donde compartías, mejor dicho, regalabas, conocimiento y opiniones. Lástima de aquellos que confundieron tus aportes con la perdida de un terreno que nunca reclamabas.

Te has ido orgulloso de tus principios, sin hacer ruido, como siempre.

Descansa petulante de tu legado, ocuparas el hueco en nuestras vidas tras ascender al nivel que solo alcanzan los elegidos.

El reconocimiento que no se te dio en vida lo repartirás tras tu muerte.

Cuando este en el trabajo trataré a mis compañeros cómo tú tratabas a los tuyos. Cuando este con mis hijos, les hablaré cómo tú me has hablado. No lo sabré hacer de otra forma. La educación que diste a los tuyos se notara en los míos.

Gracias y descansa en paz…te lo mereces!!!!

Tags

Deja un comentario